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Tinto

El río, en verano.
El río, en verano.
Detalle de colores en el cauce.
Detalle de colores en el cauce.
Puente peatonal Cachán.
Puente peatonal Cachán.
Pasarela del puente Cachán.
Pasarela del puente Cachán.
Vía férrea en el tramo de El Campillo.
Vía férrea en el tramo de El Campillo.

El singular río Tinto, una corriente de color rojizo e inadecuada para formas de vida terrestres convencionales, señala parte del límite municipal Este de El Campillo. A lo largo de unos 5,5 kilómetros, desde la desembocadura de la ribera de Jaramar, al Norte, hasta la de Cachán, al Sur, el Tinto se retuerce a trompicones entre escarpadas laderas marcando frontera con el vecino Berrocal y la provincia de Sevilla.

Su extrema acidez la produce, desde su nacimiento en la Cuenca Minera onubense, el contacto natural de sus aguas con afloraciones minerales, destacadamente las ocasionadas por la milenaria actividad minera en la zona. Hasta desembocar en la ría de Huelva, donde se une al río Odiel, sus aguas van tiñendo las correntías de agua dulce que confluyen desde sus afluentes en el cauce.

El Tinto no baja solo. Tocando su orilla Oeste, le acompaña desde finales del siglo XIX el trazado de la vía férrea minera que unía Minas de Ríotinto con el puerto de Huelva. Una vía de ancho colonial inglés (1.067 milímetros) proyectada y realizada por Clark Punchard and Co. que aún ofrece al visitante incólumes vestigios de su siglo de esplendor.

En El Campillo, no deje de visitar el puente peatonal de Cachán, recientemente restaurado y junto a la ribera homónima, que comunica con Berrocal siguiendo una transitable calzada romana.

La Fundación Río Tinto, a través del Parque Minero Ríotinto, con sede en Minas de Ríotinto, ofrece viajes en tren por 12 kilómetros de vía restaurada.

Laboratorio extraterrestre

Este río ha estado ligado, desde tiempos remotos, a la actividad extractiva minera. Sus aguas, de un color rojizo que le da nombre, se han convertido en laboratorio de investigación biológica relacionada con la vida extraterreste: pese a la escasez de oxígeno, alta acidez y la presencia de metales pesados en sus aguas, el descubrimiento de microorganismos que se alimentan de minerales ha atraído a investigadores de universidades españolas y de la agencia espacial estadounidense (NASA), que buscan similitudes con las condiciones de vida en el planeta Marte.

Espacio Protegido

El Tinto cuenta con un Paisaje Protegido por la Administración andaluza que comprende los tramos alto y medio del río y su entorno, una franja de 57 kilómetros que se extiende a lo largo de once municipios de las provincias de Huelva y Sevilla. Entre estas 16.956,79 hectáreas, destacan las 264,11 de El Campillo.

Con la declaración del Río Tinto como Paisaje Protegido, se persigue conservar la riqueza geomorfológica originada por la actividad minera, mantener las peculiares características de las aguas, garantizar el desplazamiento de la fauna silvestre entre los espacios naturales que se conectan, conservar los sistemas naturales existentes en su ámbito territorial, regenerar los espacios más degradados sin alterar la singularidades del curso fluvial y su entorno, ampliar la dotación de instalaciones de uso público, promover la investigación científica sobre aspectos de este espacio y, por último, sensibilizar e implicar a la población local en la conservación de este espacio.

La flora y fauna también salen bien paradas con esta protección. Como el llamado brezo de las minas (Erica andevalensis), planta endémica de Huelva en peligro de extinción, y distintas variedades de murciélagos que anidan en las cavidades y canales de los enclaves mineros.

Los principales especies vegetales del espacio protegido son: cultivos agrícolas, pastizal, plantaciones forestales recientes, coníferas, eucaliptos, quercíneas (encina, alcornoque y quejigo) y matorral.